Monday, October 29, 2007

Me han rizado todo camino en el que despierto
me confundo con el derecho al tiempo

En el puño nunca has tenido potestades

El el puño me absorbo
a por nuevas legislaturas del odio

Thursday, October 04, 2007

Y caigo en tu asco
me embrollo a cuenta del miedo
y me doy pena y me desaparezco

sigo la línea que perdí de desconocerte
me abruma tu alma incolora

mi evaporación se llama odio
mi conclusión debe ser una lápida en tu pecho

Tuesday, October 02, 2007

Arrancarte como si mi sombra del grito fueres
y al grito volvieran a volar mis latidos como el tiempo
y sobre el corazón me espeluznaras a quijadas
y mordernos las palabras hasta el fondo del dolor

Arrancarte como si fueras yo mismo a por todos los colores
y amordazarte todos los destinos y verte desde cualquier punto del invierno
y beber apretando el vaso hasta resurgir de la nieve
con los brazos partidos mientras dios me devora
y te ofrece una vida diminuta en el centro de toda luz

y cómo me llega el agua a las rodillas
y me doblo a escuchar el sonido de todos los sueños
Y al decir que rodamos con las piedras
me doy cuenta destas palabras tan de fango

mira la luz que despierta la raíz del mundo
tan estupefacta como todos cuando amanecemos

cómo incuba las estrellas
y todo el universo y todas las preguntas


Tengo la boca apedreada
de allá aparezco con las manos pintadas de espejos

de allá me insisto a rodar pese al agua
y mi materia de vino te aparece por entre las verdades

y me retraso hasta apantallarte enfrente
que le he dado ya la vuelta a todos los sueños

y mi yo se me ha aparecido
con tremendas arrugas de silencio

cómo solíamos reírnos en las plazas
colgados de la eternidad

Y tu piedra que rueda a mi lado
me desmorona el tiempo por la espalda

Monday, October 01, 2007

En pos de una calle que me quepa
en la angustia vertebral que me llama cuerpo

de sangre abandonada a la deriva de tu ausencia
a besos rotas todas mis fronteras

y te sudo una corona
y te lamo a lágrimas

me recorro y me lanzo
y orbito cada vez más de fuego

y ésta sed de contenerte