La mano en el mentón de la palabra y sobre los ojos una turba de silencios curvados en la letra y tu corazón equilibrando el horizonte contra mi esqueleto no quedan suficientes elementos subversivos al arte de desmesurarte soy el Leonardo de tu subconsciente y de todos los deseos que ignoras como si nunca nos hubiésemos esperado y nuestro hormigueo no funcionara como mapa de pieles encontradas sabiéndonos acabados qué hermoso domesticarnos caníbalmente y acabar con el estupor de lo que dura para siempre de la pura nada tan semejante a nuestros cuerpos silenciados a tu cama llena de cigarros y a tus sábanas con tantos nombres y vistas al vacío los almohadones lavados a garrote y mis resuellos apoyado en el acantilado de tus balcones y tu mirada cómo se ausenta y como su nunquedad me abruma la segundera y me ruboriza vértebra a vértebra y tantos árboles aquí dentro y tan poca apetencia comestible y ahora que soy de tantos me muestro a mí desierto ilimitado y voz sola ahora dame una última cuchillada una última ráfaga de palabras que me empale hacia el mundo que no consigo.
Antes de abrirme a todo el aire que presupongo me rodeaste el costillar de un aliento que me niega la prisión de sosiego que imaginé todas las noches antes de la oscuridad que atrinchera las piernas como raíces libertarias a por sueños sueños a ojo abierto y a puño abarcante que no sabemos suponernos no cabemos en una palabra sino que nos pueden las sonrisas como si tuvieramos que abalanzarnos a por las entrañas de un momento a otro contando los latidos de esta espera tensa que se espacia en horizontal hacia la muerte y saltando vamos huyendo de la escuela y perdemos los dedos en caricias de guerra y perdemos el ánimo de hablar en plural como si los animales que nos funden en pleno contacto fueran el preludio de un final amable y quedo si pudiera medirse nuestro final desde los pies hasta arriba en la tormenta de oscurecernos los arañazos del alma mientras voy apelando a la mirada que me incumbe y lentamente despierta el espejo de la verdad de tu cesta vacía y mi amor pleno a los muros que no consiento.
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